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XE1HMW

JESUS MARTINEZ MIRANDA

AGUSTIN ARRIAGA RIVERA # 783, COL. GUADALUPE VICTORIA

60120 URUAPAN, MICH.,

Mexico

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                                  Aquí nací

                                  Aquí vivo

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             JESÚS MARTÍNEZ MIRANDA, “EL CORREDOR DE URUAPAN"

Nacido el 28 de mayo de 1950, en Huitzicho, una pequeña zona rural de aproximadamente 50 habitantes, en el municipio de Uruapan. Por aquel tiempo, el único medio de comunicación entre Huitzicho y Uruapan era un camino peatonal, mismo que se recorría en aproximadamente 2 horas y media. Debido a la insignificancia del lugar, no existía ahí una escuela, por consiguiente todo mundo era analfabeto. Como es de suponer, todos se dedicaban; los señores y los hijos varones a las labores agrícolas y las señoras y sus hijas a los quehaceres de la casa. El vocabulario que ahí se hablaba era muy limitado e incorrecto a consecuencia del analfabetismo y la muy poca comunicación existente con el mundo civilizado. En cuanto a artefactos creados o inventados por el hombre, sólo se conocían las herramientas utilizadas en los trabajos del campo: arados, palas, azadones, guadañas, etc.

Recuerdo las primeras veces que mis padres me llevaron a la ciudad; tenía 8 años de edad. Descubrí cosas muy raras: mucha gente, calles empedradas y algunas ¡hasta pavimentadas! Y unas máquinas muy extrañas que la gente les llamaban: "Carros", "coches", "trocas", "camiones"; y la más divertida e impresionante era aquella máquina larguísima que le llamaban "el tren". Recuerdo que al ir caminando por aquellas calles, ocasionalmente se escuchaba en el interior de las casas algo como música o personas que hablaban. Una vez yo pregunté que "qué era aquello que se escuchaba", y me dijeron que "eran radios". Tiempo más adelante, estando jugando con mi primo Juan (un poco mayor que yo), le pregunté que "¿qué serían los radios?". A lo que me contestó: "P’us dicen que son unos cajones y que adentro hay un hombre y una mujer y ellos son los que hablan..." Me quedé temporalmente con aquella creencia, pues a causa de mi inocencia aún desconocía las mentiras, hasta que en otra ocasión mis padres me llevaron a casa de mi tía Ramona, que vivía en la ciudad. Fue ahí donde por vez primera pude ver un radio; no era muy grande, por lo tanto era imposible de que siquiera un bebé cupiera dentro de aquel "cajón", menos el "hombre y la mujer" que me habían dicho antes. Más bien pensé, sin preguntar, al ver que conectaban el radio a la corriente eléctrica, que por el cordón llegaría "aquello" que se escuchaba en el aparato, de manera que esta nueva creencia vino a reemplazar a la anterior.

Transcurrió otro corto tiempo y en el verano de 1960, mi primo Guillermo regresó de haber estado trabajando de "bracero" en los Estados Unidos. Además de los dólares que logró ahorrar, trajo también ¡un radio! Fue ese el primer radio que existió en Huitzicho. ¡Era un radio que funcionaba con pilas! A partir de entonces comenzamos varios muchachos a reunirnos en casa de Guillermo para escuchar su radio, el cual, comúnmente era apagado hasta la media noche o aún más tarde. Con este acontecimiento surge en mi mente otra gran inquietud que no me dejaba tranquilo. Ya me había convencido de que lo del "cajón con un hombre y una mujer en su interior" era falso; ahora creía que los radios funcionaban debido a que por el cordón de la corriente eléctrica entraba "aquello" que producía los sonidos. Sin embargo el radio de Guillermo, sin tener ninguna conexión en su exterior, ¡funcionaba! ¡Más de alguna vez llegué a pensar si aquello sería cosa del diablo! Un poco más adelante, mi primo Álvaro, que también había ido a trabajar a los Estados Unidos, a su regreso también trajo un radio, pero éste era algo diferente al de Guillermo. Era más pequeño. Pero lo más sorprendente era que éste radio captaba emisoras de lugares muy lejanos: Estados Unidos, Sudamérica, Europa.... ¡Era un radio de Onda Corta! A partir de entonces comencé a frecuentar más a Álvaro que a Guillermo, pues había nacido en mí la fascinante afición por la escucha de la Onda Corta. El tiempo transcurrió y cuando ya pude trabajar y ganar algo de dinero, logré reunir lo suficiente para comprar mi propio radio de Onda Corta, mismo que me trajo muchas satisfacciones. Por medio de ese mi primer radio descubrí casualmente las comunicaciones entre radioaficionados, mismas que también me inquietaron en gran manera, tanto que me propuse que algún día yo también tendría mi propia estación de radioaficionado.

En 1966 emigré a la Ciudad de México, donde radiqué hasta 1986. Allá cursé algunos estudios escolares, incluyendo un curso sobre Electrónica, impulsado más por las grandes inquietudes y dudas que me habían surgido antes, que porque pretendiera hacer de ella un oficio o profesión. También estudié (en forma autodidacta) sobre radio transmisión y radiocomunicación, pero aún me faltaba algo muy importante: desconocía los procedimientos para tramitar mi licencia de radioaficionado. Fue hasta 1979 que conocí a mi amigo Alberto Monroy (actualmente XE1MAY), quien me indicó los pasos a seguir para tramitar dicha licencia, procedimiento que llevé a cabo con la mayor brevedad posible. Así fue como a partir del 5 de marzo de 1980 fui autorizado oficialmente para operar mi estación de radioaficionado (sin dejar de lado mi primera afición: la escucha de la Onda Corta). Me fue asignado el distintivo: XE1JLW, mismo que expiró en 1990 por encontrarme en ese entonces fuera del País y no poderlo conservar. A mi regreso a México, en 1998, hice nuevos trámites, se me practicaron nuevos exámenes y me fue asignado el distintivo: XE1HMW a partir del 12 de octubre de ese mismo año.

A través de muchos años, desde 1962, la escucha de la Onda Corta ha traído para mí muchos y gratos momentos y experiencias; la más grande e importante de todas es el haber llegado al conocimiento de mi Señor y Salvador, JESUCRISTO. Obviamente también hay momentos tristes y aún dolorosos en la escucha de la radio de Onda Corta, cuando nos llegan noticias de alguna tragedia, un desastre ya sea natural o provocado por el hombre, o algún conflicto bélico; pero al fin y al cabo esa es una de las funciones primordiales de la radio: informar de lo que ocurre alrededor del Mundo. Poseo una regular colección de tarjetas QSL de radiodifusoras de diversos países.

También practico atletismo en la rama de "carrera de fondo".

LA RADIO DE ONDA CORTA ES CULTURA... ¡Escúchala!

EL DEPORTE ES SALUD... ¡Practícalo!

JESUCRISTO ES VIDA... ¡Síguelo!

 

 

Last modified: Mon Feb 23 07:26:15 2009

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